La Inmensa Minoría
1 de Enero de 2008
La realidad que nos ha tocado vivir es un gran mercado. Vender o comprar para entrar en el juego de intereses hoy es todo uno. Vendemos nuestro trabajo para poder consumir y así, trabajo y consumo se configuran como artífices de nuestra vida social. Consumimos unas vidas no sostenibles como privilegiados del primer mundo, convencidos de que todo lo que deseamos tiene un precio y además está al alcance de nuestra mano.
Nadie puede escapar completamente a la incoherencia de esta sociedad pero hay una inmensa minoría que creemos que otro mundo es posible. Somos parte de esa inmensa minoría que no cabe en las estadísticas. No nos creemos casi nada de lo que nos cuentan porque sabemos que la realidad está muy alejada de la televisión. No nos creemos que la piratería vaya a acabar con la música. ¿Cuántas horas hemos empleado en que este proyecto vaya adelante? Podemos asegurar que si todo ese tiempo lo hubiéramos empleado en irnos a tocar al metro o a las terrazas de los bares, habríamos visto su rentabilidad desde el primer día. Hay una inmensa minoría como nosotros. La música también es hoy un buen negocio para muchos. Ellos son los que acaban con la música, los que cercenan su diversidad, pues a base de estandarizarla la convierten en un producto de consumo masivo, en algo sin alma ni credibilidad. Nosotros no somos la alternativa, simplemente somos una pequeña parte de esa inmensa minoría de alternativas que se pueden encontrar con facilidad si se busca en los lugares adecuados.
“Porque si este mundo te enseñó a creer en “quiero y no puedo”, yo te enseñaré, yo te mostraré qué bonito es el cielo.” Rumbera. La Inmensa Minoría.